(escrito en enero 2017)
El título puede que suene algo melodramático pero
con ello solo sigo el ritmo de lo que fue esta cuarta temporada de #Sherlock, la cual, de manera muy personal
es... como decirlo, no floja, sino que dió la impresión de salirse de su estilo
detectivesco para caer en un laberinto por momentos innecesarios, que desviaron
la atención de lo que realmente es el alma de la serie.
Desde aquí SPOILERS obviamente, dado que es la
única manera de establecer el punto al cual quiero llegar.
La primera temporada fue el experimento, que dio en
el ojo con la audiencia, elevó a la estratosfera a sus estrellas (claro ejemplo
es como Marvel reacomodó la filmación de Doctor Strange a los compromisos
teatrales de Benedict Cumberbatch para tenerlo en el papel) y creó un fandom
que es tan fiel como terrorífico. La segunda temporada es perfecta desde el
inicio hasta el final (Irene Adler dejó su marca y aun se la recuerda tanto en
la tercera temporada y tiene una mención fabulosa en la cuarta dejando claro
que siempre está en la mente de Sherlock), la tercera le sigue pero empieza a
pisar terreno mas íntimo, ahonda en historias personales desviándose un poco de
la temática detectivesca, cosa que sucede de lleno en la cuarta temporada.
Cuando terminé de ver los tres capítulos (de la cuarta temporada), me quedé
pensando: que pasó con las habilidades deductivas de Sherlock? o sea, están
allí, pero se vieron opacadas por enredos familiares y personales (tanto suyos
como los de Watson, que fueron bastante trágicos), que metieron a los
personajes en un literal laberinto de manipulación de una psicópata que fue
capaz de tener el control de toda una prisión para criminales especiales (posiblemente
donde estuvo el propio Moriarty si nos remitimos a los hechos de la temporada
dos) por tantos años dejando al super cuidadoso Mycroft como un completo
idiota. (valga la aclaración que la psicópata no es otra
que la secreta hermana Holmes, Euros. Pongámoslo asi: tiene la brillante mente
deductiva de Sherlock, la capacidad sistemática de Mycroft pero todo eso
elevado a la “siniestra” potencia, en la cabeza de una mujer que pasó encerrada
toda su vida, y que es, por supuesto, totalmente fuera del canon).
“The Six Tatchers”, si bien tuvo hints de casos
clásicos fue el cierre de la aparición de Mary Watson (Amanda Abbington estuvo
brillante), y tuvo un desenlace inesperado, y personalmente es el capitulo que
mas me gustó. El segundo, “The Lying Detective”, (el cual tenia la gran
esperanza de que sea el mejor, dado que basa en mi historia favorita de Conan
Doyle “El detective moribundo”) volvió a mostrarnos a Sherlock metido en su
adicción a las drogas a un nivel más delicado, pero ya repetitivo - lo vimos en
esa faceta en “His Last Vow” de la temporada anterior - e incluyó al personaje
de Culverton Smith (Toby Jones) un villano con verdadero potencial, pero que le
faltó hablar menos y actuar más, aunque el episodio tiene un acto final que
suma muchísimos puntos gracias a la suprema actuación de Martin Freeman. El
tercer episodio, “The Final Problem”, es el que me “da ocupado”: todavía no
puedo determinar si me gustó o no, porque a nivel visual es fenomenal, el
acting es fabuloso - especialmente Sian Brooke que interpreta a las múltiples
personalidades de Euros Holmes - tiene montones de referencias de historias
originales (el Ritual Musgrave mayormente), pero se adentra en un enrevesado
argumento que no termina de cerrar del todo. Me dejó ese sabor que sentí al ver
la última de Bond, Spectre, donde el villano después de presentarse como el mas
malo de todos, resultó ser un resentido emocional.
Creo que a Sherlock como serie le llegó el pico de
madurez, donde buscando originalidad se tiende a sacrificar la esencia que lo
hacia especial, y se comete el mismo pecado de las segundas y terceras
temporadas (hello Daredevil), que sin dejar de ser buenas, ya caen en
argumentos de relleno.
El resumen final del tercer capítulo, con la voz en
off de Mary Watson, dejó un cierre tan definitivo que los fans tememos que
realmente lo sea para la serie. Aun no se tiene aparente decisión de seguir o
no, pero en un comentario aquí, otro comentario alla, se percibe la “idea” en
el aire. Puedo estar equivocada, pero si sucede, por más que realmente los
extrañe, siempre podré ver a mis “Baker Street Boys” brillar.....en la
fenomenal Scandal in Belgravia.
“Truth is rarely pure and never simple” Mycroft Holmes parafraseando a Oscar Wilde.
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